¡¡Ufffff.... !! Que es que no sabía si subir esta entrada o no. Os cuento: este verano charlando con unos amigos irlandeses (dublineses) sobre platos nuestros y suyos, salieron a colación los callos. El caso es que cuando me quise dar cuenta ya les había dicho que les haría unos para que los probasen. ¡Horrore! Si es que yo no hago callos NUNCA. Bueno, no hago los de verdad, los que hay que preparar y cocinar como antaño, que es que llevan mucho tiempo y trabajo. Si alguna vez me/nos entra antojo, pues hago el apaño que os muestro hoy. La verdad es que están muy buenos y no nos exigen ningún esfuerzo.
INGREDIENTES:
Una ó dos latas de callos (buena calidad)
2 botes de garbanzos cocidos
Agua
Tomate frito (buena calidad)
Una ó media cayena (opcional)
Pasamos los callos a una olla y a fuego suave dejamos que la salsa vaya perdiendo su aspecto gelatinoso.
Pasamos los garbanzos a un colador grande , los aclaramos bien con agua templada y los añadimos a la olla donde están los callos. Añadimos unas cucharadas de tomate frito y la cayena bien picadita. Ponemos agua, en cantidad suficiente para que nos queden caldositos. Dejamos a fuego suave unos 30 minutos, añadimos agua si la necesitamos.
En mi opinión, cuanto más tiempo los dejemos al fuego, más ricos estarán. Eso sí, muy despacito, y ya veréis cómo con poco esfuerzo y acompañándolos de un buen vinito, nos podemos dar un capricho invernal.
Pero para muy de vez en cuando... ¿eh? Que luego, ya sabemos lo que nos queda ..

Pero para muy de vez en cuando... ¿eh? Que luego, ya sabemos lo que nos queda ..


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