Este ha sido el verano de los helados de yogur. Yo no sé si ha sucedido en todas partes, pero al menos en mi ciudad han proliferado como champiñones los establecimientos especializados en estos helados; en practicamente cada esquina del centro te los encuentras.
Tengo que decir que nunca he sido muy aficionada a preparar helado en casa sobre todo por la contundencia de un dulce que lleva nata como ingrediente base. Pero sí me tentó la idea de reemplazarla por yogur.
En un libro que tenía por casa encontré esta receta y lo cierto es que ya la he repetido, algo que siempre comento como señal inequívoca de que nos ha convencido su sabor
y además los remordimientos por el aporte extra de calorías que siempre acompañan a un buen postre esta vez están (pelín) atenuados por la sustitución de la nata por el siempre más saludable yogur. Y digo yo.... ¿os he convencido???
y además los remordimientos por el aporte extra de calorías que siempre acompañan a un buen postre esta vez están (pelín) atenuados por la sustitución de la nata por el siempre más saludable yogur. Y digo yo.... ¿os he convencido???
INGREDIENTES.
- 600 g. de yogur natural
- 200 g. de azúcar
- 7 cucharadas de cacao en polvo sin azúcar (yo he usado VALOR)
- 1 cucharadita de postre de vainilla líquida
- una pizca de sal
- 100 g. de pepitas de chocolate
Simplemente mezclamos en un cuenco los ingredientes, excepto las pepitas de chocolate:


Mezclamos bien con un batidor de varillas y al final añadimos las pepitas de chocolate. Dejamos un par de horas en el frigorífico para que se amalgamen bien los sabores.
Vertemos la mezcla en un recipiente y llevamos al congelador. Cada tres horas aproximadamente podemos removerla para evitar que se forme hielo.
Yo he hecho la mezcla en la heladera. Consiste simplemente en ir vertiendo la mezcla poco a poco a la vez que las palas amasadoras van mezclando. Se deja unos 40 minutos ó hasta que el helado vaya adquiriendo cremosidad y casi cuando vayamos a apagarla, agregamos las pepitas de chocolate. Guardamos en el congelador.
Para servirlo, lo sacamos una media hora antes para evitar que esté demasiado duro. Y nada más, no tiene ninguna complicación, como podéis ver.


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