Este postre viene con referencia literaria. Lo menciona Kate Morton en La casa de Riverton, otra de las novelas de la autora australiana, de quien ya comenté El jardín olvidado antes del verano.
Del libro, para quien esté interesado, hablo un poquito al final de la entrada y algo más en Leer Guapamente
El caso es que el blancmange ya me había llamado la atención después de haberlo visto en varios libros y revistas y, una vez recordado gracias a la novela , me puse manos a la obra.
Curiosamente, al principio, tan atrás como en el siglo XIII, se hacía con pollo y leche de almendra pero a partir del siglo XVII se convirtió en una preparación dulce que ha evolucionado hasta convertirse en lo que hoy conocemos como blancmange.
Tengo que comentar que no pude esperar el tiempo que hubiera necesitado para que la crema cuajase bien en los moldes, pero a veces es difícil coordinar los requerimientos de la propia receta con los del momento del día en que la luz es la más apropiada para hacer las fotografías y con la hora en que los comensales van a dar buena cuenta del plato, de forma que esta vez me vi obligada a acortar el tiempo de refrigeración y por tanto se ha resentido la presentación...
¡¡¡Por favor!!! ¡Qué seria me ha quedado esta introducción!
Lo remediaré en la próxima entrada, en la que tengo previsto enseñaros un vídeo muy curioso...
¡Hasta la próxima!
Curiosamente, al principio, tan atrás como en el siglo XIII, se hacía con pollo y leche de almendra pero a partir del siglo XVII se convirtió en una preparación dulce que ha evolucionado hasta convertirse en lo que hoy conocemos como blancmange.
Tengo que comentar que no pude esperar el tiempo que hubiera necesitado para que la crema cuajase bien en los moldes, pero a veces es difícil coordinar los requerimientos de la propia receta con los del momento del día en que la luz es la más apropiada para hacer las fotografías y con la hora en que los comensales van a dar buena cuenta del plato, de forma que esta vez me vi obligada a acortar el tiempo de refrigeración y por tanto se ha resentido la presentación...
¡¡¡Por favor!!! ¡Qué seria me ha quedado esta introducción!
Lo remediaré en la próxima entrada, en la que tengo previsto enseñaros un vídeo muy curioso...¡Hasta la próxima!
INGREDIENTES:
200 g. de almendras crudas molidas (yo usé almendra tostada)
100 g. de fécula de maíz (Maizena)
200 g. de azúcar
1 palito de canela
la piel de un limón
1 cucharadita de sal
1 litro de agua
La piel de una naranja cortada fina en bastoncillos
En primer lugar ponemos en un cuenco el agua junto con el azúcar, la canela y la piel de limón y calentamos en el microondas (800W) unos cinco minutos. Retiramos y dejamos infusionar unos 15 minutos.
Y la tendremos así. Como véis, el agua se tiñe del color amarillo del limón:
Aquí tenemos las almendras molidas:
Y aquí véis las pieles de naranja cociéndose con un poquito de agua y dos cucharadas de azúcar:
Seguimos. Colamos la infusión y añadimos las almendras:
Tapamos y dejamos reposar una noche:
...y al día siguiente tendremos esto:
Colamos de nuevo el líquido y exprimimos bien la almendra, presionando bien ....
...para obtener un líquido blanco y opaco:
En un poco del líquido disolvemos la fécula de maíz (Maizena) y añadimos una pizca de sal.
A continuación ponemos el líquido en una olla, añadimos el que tenemos mezclado con la Maizena y calentamos a fuego suave hasta que la crema espese. Yo este paso lo hice con la Thermomix ( mariposa, 10 minutos, velocidad 1, temperatura Varoma).
Vertemos en moldes o cuencos y dejamos templar. Luego guardamos en la nevera y servimos después de desmoldar.
Vertemos en moldes o cuencos y dejamos templar. Luego guardamos en la nevera y servimos después de desmoldar.
En esta foto podéis ver la juliana de naranja, lista para decorar y acompañar el blancmange.
(Fuente de la receta, Revista Las recetas de la abuela. TMX nº2)
Y aquí otra foto del resultado final.(Fuente de la receta, Revista Las recetas de la abuela. TMX nº2)
Y os dejo aquí la fotografía con la portada de La Casa de Riverton. Ambientada en Inglaterra en los años 20, la narradora es Grace Bradley, doncella de la familia Hartford durante muchos años y que ha vivido gran parte de su vida con un terrible secreto escondido en su memoria.
Pero el rodaje de una película sobre el suicidio de un joven y prometedor poeta en el lago de la mansión hace que vuelva a recordar todo lo allí sucedido durante unos intensos años. Las hermanas Hartford, Hanna y Emmeline protagonizarán un libro que mantiene la intriga justo hasta la última página.
Algo más, como siempre, en Leer Guapamente.
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